The Internet of Things (IoT)
Los objetos inteligentes conectados a Internet están apareciendo cada vez más en todos los aspectos de nuestra vida, cambiando nuestras interacciones con los amigos, la familia y casi todos los aspectos del mundo físico.

Los debates sobre el ‘Internet de las Cosas’ (IoT) suelen centrarse en el hogar, donde el frigorífico se comunica con el teléfono para recordarnos que debemos comprar leche cuando el cartón está casi vacío; y las zapatillas deportivas le dicen al reloj cuántas calorías hemos quemado en nuestro entrenamiento matutino.

Aunque estas aplicaciones son interesantes y emocionantes, hay aún más potencial en la fábrica del futuro (muy cercano). La fábrica actual se parece poco a la imagen estereotipada de la fabricación. Atrás quedaron los días de las repetitivas cadenas de montaje en las que los trabajadores creaban una pieza tras otra. Las modernas instalaciones de fabricación de hoy en día son un centro de tecnología, lleno de sensores, controles electrónicos y equipos automatizados, todos ellos interconectados para impulsar la eficiencia, la calidad y la flexibilidad que son vitales para el éxito de una empresa.

La automatización y la fábrica conectada son capaces de producir una mayor variedad de productos y variaciones de productos en cantidades más pequeñas y más rápidamente, respondiendo a la creciente demanda del mercado de productos personalizados. Las antiguas «economías de escala» que impulsaban los bienes de consumo producidos en masa están siendo sustituidas por máquinas conectadas rápidas, eficientes y flexibles que siguen los requisitos exactos de cada producto en cada momento de su producción.

Las máquinas flexibles y los controladores programables existen desde hace años. Lo nuevo es la adopción de sensores y dispositivos conectados, combinados con la interconexión de la computación en la nube que coordina cada vez más la información y las actividades para aprovechar al máximo lo que estas máquinas, y los trabajadores del conocimiento que las dirigen, pueden hacer.

El Internet de las Cosas está todavía en sus inicios. Las tecnologías vestibles tienen el potencial de conectar aún más a las personas con la información de planta, integrándose mejor en este mundo conectado para mejorar aún más la seguridad, la eficiencia y la calidad.

Dentro y fuera de las cuatro paredes de la planta de producción, el cambio a los sistemas de software basados en la nube permite a los empleados, proveedores y clientes de todo el mundo ver el estado de un pedido, el trabajo en curso, el inventario, la disponibilidad del equipo y mucho más. En un futuro no muy lejano, la visibilidad no se detendrá cuando el producto salga de la planta. Los productos inteligentes no sólo interactuarán con el cliente de nuevas maneras, sino que también podrán mantenerse en contacto con el productor para mejorar el rendimiento y la asistencia a largo plazo. Los propietarios de vehículos equipados con OnStar, que ya están disponibles en algunos automóviles, pueden recibir correos electrónicos o mensajes de texto que les avisan de problemas que de otro modo no se verían, como el desgaste de los neumáticos, la necesidad de realizar un servicio en función del kilometraje o el tiempo, o las llamadas a revisión recomendadas por la fábrica.

En conclusión, la tecnología inteligente conectada en el Internet de las Cosas reúne los procesos y los productos en un nuevo ecosistema para añadir valor al cliente. Así que preparemonos para un futuro mucho más confortable, y seguro.

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