Startups y grandes corporaciones: una combinación ganadora
La realidad demuestra que una alianza entre grandes empresas y startups puede generar grandes beneficios

La cooperación es un valor al alza, como demuestra que en los últimos años cada vez más empresas hayan optado por aliarse con startups para diversificar sus esfuerzos en innovación. Aunque pueda parecer contradictorio, la asociación entre startups y grandes corporaciones puede ser beneficiosa para ambas partes, pues comparten objetivos comunes, como hacer crecer sus respectivas empresas, mejorar su posicionamiento competitivo y generar ingresos.

Ventajas de la alianza entre startups y grandes empresas

Los ingresos son a menudo el aliciente principal, especialmente si la startup está en fases más incipientes. Las grandes corporaciones pueden invertir cantidades considerables de dinero y esto libera a las startups de tener que buscar inversiones externas. Las corporaciones también pueden tener un interés a largo plazo, lo que puede dar estabilidad a una startup y ayudarla a alcanzar un punto de equilibrio o incluso ganancias a corto plazo. Este enfoque permite que las startups logren un crecimiento sostenible.

Por otro lado, la asociación con una gran corporación presenta beneficios intangibles como acceso a estudios, casos y testimonios, además de un conocimiento profundo de la industria. Una colaboración exitosa mejora sustancialmente la reputación de las startups y sirve como caso de éxito para ventas futuras, ya que a menudo los decision makers buscan referencias antes de firmar un contrato.

Beneficios para facilitar la innovación de la startup

El beneficio más común es la propia innovación. Para proteger su posición estratégica, las corporaciones deben ser conscientes de los cambios en el mercado causados ​​por las nuevas tecnologías y la innovación dentro de su industria. Las startups, al no depender de la burocracia corporativa, tienen mayor libertad para desarrollar soluciones disruptivas. Las corporaciones pueden beneficiarse de estas soluciones y, sobre todo, tomar el pulso de la innovación y aliarse con actores que lo pueden cambiar todo. Por ello, las colaboraciones facilitan la disrupción necesaria del propio modelo de negocio, algo difícil de lograr desde dentro.

Además, al no estar tan orientadas a un proceso estandarizado, las startups tienden a centrarse más en el cliente. Esto ayuda a adaptar y personalizar las soluciones, permitiendo a las corporaciones dar un mejor seguimiento a los cambios en las tendencias del mercado y las innovaciones tecnológicas.

Llegados a este punto, queda claro que fomentar la relación y conectar startups y corporaciones puede ser una apuesta ganadora. Pese a la creencia de que son dos mundos totalmente enfrentados, startups y corporaciones pueden ser totalmente complementarias. La clave está en combinar lo mejor de cada modelo.

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