Slow Innovation: ralentización en un mundo acelerado
Slow Innovation: ralentización en un mundo acelerado; descúbre cómo la slow innovation puede suponer hoy en dia una ventaja competitiva.

En el artículo anterior «La innovación acelerada: ¿una ventaja competitiva o un problema?» vimos que a pesar de que ir siempre un paso por delante siempre es buena idea, a veces adelantarse demasiado a los tiempos puede suponer un problema. A continuación, explicaremos unos pequeños trucos para la desaceleración y la slow innovation.

En muchas culturas, «lento» se considera una palabra sucia, con connotaciones de pereza, holgazanería o abandono. Pero lento no tiene por qué significar ineficaz. No debemos confundir la actividad con los logros.

En realidad, algunas de las empresas más exitosas de nuestro tiempo dominan este concepto de «innovación lenta». Apple es famosa por no inventar nuevos productos, sino por perfeccionarlos (por ejemplo, el reproductor MP3 original fue creado por Rio en 1998, y el iPod de Apple llegó a las estanterías en 2001). Apple también juega con la velocidad añadiendo fricción al proceso de obtención de sus productos, ya que muchos consumidores esperan toda la noche en la cola para conseguir el último lanzamiento. Por consiguiente, los consumidores valoran aún más ese producto, ya que han tenido que dedicar más tiempo y esfuerzo para obtenerlo.

Para conseguir innovar lentamente dentro de una corporación hay que adoptar un viejo proverbio latino, Festina Lente, que significa que tu cuerpo y tus movimientos sean rápidos, pero que tu mente tenga un ritmo elegante y razonable. Esto elimina la irreflexión y la impulsividad ciega de la velocidad, y la traduce en algo más saludable: apresurarse lentamente.

Aquí tienes tres formas de hacerlo:

  • Reducir la velocidad para la toma de decisiones

Con demasiada frecuencia forzamos la salida al mercado de soluciones, sin pararnos a pensar si seguimos por el camino correcto o si el mundo en el que operamos ha cambiado desde que se tomó esa decisión.

Cuando se trata de innovación lenta, la clave es crear un espacio en su proceso para hacer una pausa y reflexionar sobre el contexto cambiante para debatir si una solución debe «hacer una pausa, pivotar, matar, perseverar» según una serie de principios rectores.

  • Slow down for system-wide thinking

Otra oportunidad para practicar la innovación lenta es integrar el pensamiento sistémico en su proceso. El pensamiento sistémico es la capacidad de tener en cuenta todas las posibles repercusiones y efectos dominantes que puede causar una solución, mirando más allá de las paredes de la empresa y pensando en una situación a través de todo el ecosistema. Hay que trazar un mapa de todos los actores y partes interesadas, internas y externas, y desarrollar planes de contingencia tanto para los ganadores como para los perdedores, con el fin de garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la nueva innovación.

  • Ralentizar para pensar de forma más proactiva

Por último, la mayor oportunidad para adoptar el pensamiento lento dentro de su empresa o equipo es también posiblemente la más difícil. Tómese el tiempo necesario para buscar regularmente señales de cambio en un esfuerzo por identificar las oportunidades a medida que surgen, y no sólo reaccionar a ellas cuando se han vuelto demasiado grandes para evitarlas. Esto requiere un cambio de comportamiento, empezando por establecer rituales que vigilen los cambios en el mundo exterior; esto le permitirá cambiar su estrategia de defensa a ataque.

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