¿Qué son las creencias y cómo nos afectan?
Conocer qué son las creencias, cómo afectan en nuestro día a día y cómo podemos modificarlas, debería ser una asignatura obligatoria para todos nosotros. Y es que las creencias nos influyen en cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida, acercándonos o alejándonos de nuestros sueños más profundos.

Cuando hablamos de creencias nos referimos a todas las ideas que una persona tiene sobre ella misma y sobre el mundo que la rodea. Son todas aquellas frases que nos decimos a nosotros mismos y que las damos por verdaderas sin analizar si lo son o no. 

Existen dos tipos de creencias: 

  • Las creencias limitantes son aquellas frases que limitan nuestro potencial. Aumentan nuestro miedo, nos paralizan, nos hacen dudar de nosotros mismos, y por ende, nos alejan de nuestros objetivos. Frases como: no puedo hacerlo, no valgo para esto, no soy capaz, nadie me aceptará… entre muchas otras, son capaces de apartarnos de nuestros sueños más profundos.
  • Por el contrario, las creencias potenciadoras son las que ejercen un efecto potenciador y ayudan a la persona a conseguir sus objetivos. Son las frases que nos decimos a nosotros mismos que nos dan confianza, fuerza y motivación. Como por ejemplo: yo puedo conseguir todo lo que me proponga, me lo merezco, mi familia me apoyará…etc.

Como os podréis imaginar, tener unas u otras creencias cambiará el rumbo de nuestra vida. Mientras que las creencias limitantes nos generará un sinfín de miedos e inseguridades, creando cientos de muros que nos impidan avanzar; las creencias potenciadoras tendrán la capacidad de romper todas las cadenas y empujarnos a volar.

Por ello, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo podemos modificar las creencias limitantes por potenciadoras?

Cambiar una creencia limitante por una potenciadora requiere de tiempo. La constancia será nuestra gran aliada en este camino. 

Lo más importante es ser consciente de cuando una creencia limitante nos está guiando en nuestras decisiones. Una vez nos damos cuenta, debemos parar, reflexionar y hacernos conscientes de que es la creencia limitante la que está hablando. Es probable, que en este momento surjan sentimientos de tristeza o frustración por descubrir cómo nos hablamos, pero es primordial que no nos juzguemos por nuestros pensamientos. No debemos sentirnos culpables, sólo responsables. 

Una vez nos hemos hecho conscientes de nuestros pensamientos, y nos responsabilizamos de ellos, ha llegado el momento de modificarlos. Para hacerlo, deberemos formular la creencia limitante en el sentido opuesto, para así generar la creencia potenciadora. Por ejemplo: Si nuestra creencia limitante es “nunca voy a conseguir trabajo”, la afirmación opuesta será “Voy a conseguir el trabajo que me proponga”.

Sólo así, reformulando nuestros pensamientos con consciencia y responsabilidad, podremos modificar las creencias limitantes por potenciadoras, para así mejorar nuestra vida y encontrar el equilibrio que deseamos.

Las palabras son poderosas, y tener un buen control sobre ellas nos permitirá vivir en plenitud y armonía. 

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