Qué es la estrategia del océano azul y cómo implementarla
El océano azul es un espacio dentro del mercado que todavía no ha sido explotado y puede generar un crecimiento rentable.

Según los profesores W. Chan Kim y Renée Mauborgne, creadores de la estrategia del Océano Azul y autores del libro homónimo, la mejor forma de ganar a la competencia es dejar de luchar contra ella

La mentada estrategia se basa en transformar los mercados y las industrias ya saturadas por la alta competencia, los llamados océanos rojos, en nichos de mercado con gran potencial de crecimiento.

Siguiendo la teoría de Chan y Mauborgne, la diferencia entre océanos rojos y océanos azules está en que, mientras los rojos simbolizan todas las áreas de comercio existentes en que las empresas compiten por su trozo de pastel, los azules representan las ideas de negocio que aún no han sido exploradas y pueden suponer ​una gran oportunidad de crecimiento. En este contexto, la competencia es irrelevante, porque las reglas del juego aún están por definir.

¿Cómo llegar al oceano azul?

Para llegar a un océano azul, los autores recomiendan seguir estos pasos:

  • Crea nuevos espacios de consumo. Puedes hacerlo explorando sectores alternativos, observando las distintas estrategias de cada sector u analizando la cadena de compradores.

  • Céntrate en la idea global, no en los números. Los creadores de la estrategia del océano azul describen a este paso, como “la creación de un tapiz estratégico”. La clave es entender la dinámica global del sector e ir más allá de la planificación estratégica de tu empresa en función de cómo opera la competencia.

  • Ve más allá de la demanda existente. Para ello deberás dejar de hacer una segmentación intensa de los mercados para personalizar la oferta. Piensa no solo en encontrar nuevos clientes, sino especialmente en aquellos que pasan a ser no clientes: ¿Qué les hizo no decantarse por tu oferta?

  • Asegura la viabilidad comercial del océano azul. Valida la estrategia para reducir los riesgos que conlleva adentrarse en mercados poco conocidos. Para ello pregúntate, por ejemplo, que problema resuelve tu idea de negocio, si el precio está al alcance del grueso de posibles clientes o con que obstáculos te encontrarás para materializar tu propuesta de valor. Recuerda, innovar sí, pero reduciendo el riesgo lo máximo posible.

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