La importancia del naming
Decidir el nombre de tu marca o empresa es determinante para el futuro de la misma. Bautizar tu proyecto es si no él más, uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de fundar tu empresa, ya que afectará a la relación de la misma con su público para siempre.

Cada vez que escuchamos un nombre, automáticamente ya sea de manera consciente o inconsciente, hacemos una serie de suposiciones sobre esa persona, empresa o marca. Un nombre te identifica, pero hace mucho más: Es tu cara pública. Dice a los clientes quién eres, qué hace y hasta cómo lo haces.

Todas las palabras tienen un efecto psicológico. Están compuestas por formas y sonidos que provocan una respuesta emocional. Asociamos las palabras con letras de «sonido agudo» como c, g, k, t, z como duras y angulosas, y las de «sonido suave» como l, m, n, s como agradables.

El nombre de tu compañía evoca inmediatamente una imagen en la mente, junto con una serie de asociaciones positivas y/o negativas. Son estas asociaciones las que afectan a nuestras decisiones, percepciones y sentimientos hacia esa marca.

Nuestra mente funciona como un tesauro y recuerda el significado más que las palabras individuales en sí. Un nombre sin una asociación emocional y no verbal no será retenido. Es necesaria una relación simbiótica para incorporarlo. De esta manera, un nombre de marca puede persuadirnos para que nos comprometamos emocionalmente con una empresa a pesar de que sepamos poco sobre el producto en sí.

Pero, ¿qué pasa con los nombres de marcas que contienen palabras que los clientes no entienden o reconocen?

A menos que estas palabras sean totalmente inventadas, las palabras o parte de ellas siempre tendrán asociaciones emocionales basadas en experiencias e imágenes pasadas. Si la gente no sabe qué es algo, recurrirá a significados y asociaciones preexistentes. Solo hay que saber cuáles son y adaptarse a ellos.

¿Qué hay en el nombre de una marca?

Quizás todo, o al menos la identidad de una marca: su personalidad, sus valores, su reconocimiento y su reputación. Lo diferencia de sus competidores y hace que los clientes se interesen o al menos sientan curiosidad. El nombre no es la marca, sino un atajo a la promesa de la marca. A veces, el nombre de la marca es tan acertado y describe tan bien lo que hace que los clientes llaman a todos los productos similares por el mismo nombre.

¿Qué hacer si tiene que cambiar el nombre de su marca o crear una marca desde cero?

Existen principalmente cinco tipos de nombres de marca con diferentes grados de dificultad para su registro.

  • Nombres funcionales que indican la función y el propósito de un producto, como Facebook o LinkedIn.
  • Nombres descriptivos que dicen algo sobre la finalidad, pero utilizan imágenes para forjar un vínculo funcional, como Twitter o Nestlé.
  • Nombres connotativos que sugieren un aspecto de lo que hace el producto, normalmente un beneficio, como Red Bull o Amazon.
  • Nombres imaginarios o inventados que dicen poco o nada sobre el producto, pero evocan una imagen emocional como Oryon y Netflix.
  • Nombres de los fundadores centrados en las personalidades que crearon la empresa, utilizados habitualmente por consultores, abogados y agencias de comunicación.

Así que ya sabes, piénsate bien el nombre antes de bautizar un proyecto, ya que será el primer impacto que recibirá cualquier persona sobre el mismo, y debería ser el mejor posible.

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