La importancia de los soñadores en nuestra sociedad

Aquel día ocurrió algo mágico, porque sobre mi frente parecía haberse abierto una puerta entre el mundo de aquí y el del otro lado, una puerta que jamás se ha cerrado. Verás, con frecuencia me quedo atrapada en el mundo de los sueños. Me duermo de pie. Luego, cuando me despierto, sigo con lo que estaba haciendo donde lo dejé, ya sea el trabajo o una conversación, como ahora, mientras te cuento esta historia. Sin embargo, a pesar de que parezco dormida, en realidad estoy despierta, en otro sitio. Y cuando entro en el otro lado a veces vuelo: sobrevuelo los campos de trigo y de maíz, y los granos también revolotean a mi alrededor. Veo gente, mujeres etéreas con sus vestidos blancos que me hacen señales, que me llaman. Fue así como vi la línea la primera vez; del otro lado de la línea, yo era libre.

(Dalrymple.J. (2021)Freedom! Harriet Tubman y la red de liberación de esclavos. Edelvives)

Este fragmento forma parte de un libro que explica la historia real de Harriet Tubman, hija y nieta de esclavos originarios de África; y, sobre todo, una figura fundamental del movimiento abolicionista de EE.UU.

Pero, en cuanto lo leí, me di cuenta de que hablaba de miles de personas a la vez, de hombres y mujeres de nacionalidades y etnias diferentes, pero que compartían una característica común: eran soñadores.

Y cuando hablo de soñadores, me refiero a los románticos, a los idealistas, a los visionarios, a los innovadores, a los inventores, a los creativos… y también a los inocentes, a los ilusos, a los bondadosos… Me refiero a todas las personas que son capaces de cerrar los ojos e imaginarse un mundo mejor. Ya sea, con un abrazo pendiente, una conversación deseada, un cambio social necesario o una innovación tecnológica esperada.

¿Y qué son los emprendedores, sino soñadores? Personas, como dice el fragmento, atrapadas en el mundo de los sueños y despiertas en sus pensamientos. Personas capaces de sobrevolar la realidad para imaginarse en un lugar donde se sienten más realizados, más auténticos, más ellos mismos. Un lugar donde su idea ya es un hecho real; donde la sociedad prospere y donde su creatividad haya sido capaz de ayudar a los demás. Personas que, empujadas por sus ideas, luchan por caminos largos y complicados, hasta que consiguen llegar al otro lado de la línea, a su destino, a su libertad.

Harriet Tubman, una vez a salvo, arriesgó una y otra vez su vida para liberar a cientos de mujeres, hombres y niños. Y lo hizo porque soñaba con un mundo en el que no existiera la esclavitud.

Y por ello, los emprendedores emprenden una y otra vez, porque sueñan con estar al otro lado de la línea, con contribuir en la construcción de un mundo mejor, con sentirse más útiles y más libres. 

Los soñadores son más importantes para nuestra sociedad de lo que a veces parece, porque son ellos los que siempre idean, crean y generan los grandes cambios sociales. Y no sólo eso, sino que sólo ellos son capaces de luchar, una y otra vez, sin rendirse, por conseguir aquello en lo que creen. 

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