Experiencia previa en un sector: una valor añadido para tener éxito con tu startup
La experiencia laboral es una parte importante en la formación y aprendizaje de cualquier profesional, incluidos aquellos que quieren crear una startup. Es cierto que no es imprescindible sumar experiencia antes de aventurarse a emprender. Sin embargo, tener cierto rodaje en un sector para conocerlo de primera mano puede ayudar, y mucho, a alcanzar el éxito.

La experiencia laboral no se limita solo al tiempo en el que se trabaja como empleado de otra empresa. También es algo que se puede lograr bajo otras fórmulas, como unas prácticas o desarrollando trabajos como autónomo. 

Muchos apuestan todo a la carta de la formación, que es fundamental, pero si se cuenta con experiencia, el proyecto que se construya será mucho más sólido. 

A continuación, te explicamos algunas de las ventajas de contar con experiencia previa en un sector:

1. Aplicar los conocimientos adquiridos en tu futura startup

Como decíamos más arriba, la formación es muy importante, pero la realidad es que hay grandes emprendedores, como Steve Jobs o Richard Bransom, que no han seguido la trayectoria formativa tradicional y, sin embargo, han conseguido alcanzar el éxito.  

Tener una experiencia más o menos desarrollada al concluir los estudios enseña fórmulas para administrar el tiempo, para gestionar equipos y para conocer aspectos reales que no se aprenden en las aulas. Este tipo de habilidades son las que se puede aprender y desarrollar en el mundo real.

2. Tener una perspectiva más amplia al haber estado en el otro lado

Ser empleado antes que fundador te permite tener la visión desde el otro lado. Y esta complementariedad puede ser un valor añadido en asuntos como la construcción de los valores y la cultura de la empresa o a la hora de conocer las expectativas y necesidades de los miembros del equipo. ​Tener esta base te ayudará a tomar decisiones más acertadas y efectivas en tu futura startup.

3. Ganar experiencia y buena reputación para lanzar tu startup

Hay startups que simplemente fracasan al poco tiempo porque, por ejemplo, los inversores han retirado la financiación inicial y los fundadores no saben qué hacer. En este tipo de situaciones criterios como la experiencia y los antecedentes de los fundadores pueden ser claves.

Por ello, no es mala idea empezar trabajando para otro y ganar experiencia antes de lanzar una startup. De esa manera, puedes forjarte una buena reputación y tejer una buena red de contactos. Si se juega bien esta baza y se logra una cierta visibilidad, se tendrá una cartera de logros que le dará a potenciales clientes e inversores la confianza necesaria.

4. Crear una buena red de contactos que te ayude a crecer

La creación de una buena red de contactos en empresas con las que hayas trabajado puede tener un enorme impacto en un nuevo proyecto. Este impacto puede ser en la generación de ideas, la adquisición de clientes y, en algunos casos, puede ser una ayuda para encontrar a cofundadores, socios o inversores.

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