Evolución del emprendimiento femenino y panorama actual
Emprendimiento e innovación son las dos directrices por las que se rige Oryon Universal, y el talento que las compone es tanto masculino como femenino. En este artículo, queremos hacer incidencia en la importancia de la evolución del emprendimiento femenino en los últimos años y su estado actual.

En 2019, el informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor), en su capítulo español, resaltó que la brecha entre la Tasa de Actividad Emprendedora femenina y masculina había logrado un mínimo histórico y que se acentuaba una reducción continua desde 2013.

Dichos datos parecían el resultado de un progreso natural, gracias a los esfuerzos que como sociedad venimos haciendo por cerrar la brecha de género en ámbitos profesionales. Sin embargo denotaban, aún siendo muy positivos, la carencia de bases estructurales más desarrolladas para que dichas diferencias no se volvieran a acrecentar eran una necesidad que no estaba cubierta.

Evolución del índice TEA por sexo en España durante el periodo 2005-2020. Fuente: GEM España, APS 2020

En 2020, dicha brecha volvió rápidamente a niveles de 2018, pero más preocupante fue aún que el nivel de actividad emprendedora femenina presentó una regresión a los niveles de 2016… un año de crisis, echó a perder 5 años de progreso.


No sólo son los datos de actividad emprendedora los que más preocupan, según el mismo informe, en 2020 las
mujeres percibieron menos oportunidades en su entorno, tuvieron más miedo al fracaso y valoraron menos favorablemente la cultura emprendedora de su entorno. La ambición también juega un papel importante, mientras que el 41% de los emprendedores hombres tienen interés en que sus negocios les permitan crear riqueza y rentas altas, sólo el 27,6% de las mujeres piensan igual.

La edad influye también, todos los colectivos exceptuando la generación Z (18 a 24 años) presentaron una desproporción significativa cuando de emprender por Oportunidad vs. Necesidad, se trata.

El proceso emprendedor en España en 2020, según el motivo para emprender y sexo.
Fuente: GEM España, APS 2020.

Un año antes, el mismo informe concluía que el hecho de que las mujeres puntúen más bajo en las percepciones asociadas al comportamiento emprendedor y más alto en la percepción de miedo al fracaso explicaba la brecha de género ya que todos estos factores inhiben el comportamiento emprendedor. 

Ya se sabían los motivos por lo que una crisis afectaría más particularmente a mujeres emprendedoras. La resiliencia del gen emprendedor se hizo presente en las mujeres como nunca. El reporte del GEM, exclusivamente relacionado con la economía pandémica (GEM COVID 2021), nos abrió una puerta clara sobre cómo ésta particular característica, tan importante en estos momentos, se manifiesta. Más mujeres que hombres se vieron motivadas a emprender y/o continuar su actividad emprendedora en época de COVID.


Y es que ya se sabía desde hacía unos años que las motivaciones variaban, si bien el GEM indicaba que en cuanto a la ambición aún había una gran brecha, el informe Ellas Deciden de 2018, intentaba ver qué otros factores existían para que las mujeres emprendedoras no fijaran únicamente su mirada en la creación de riqueza. Cerca del 55% coincidían con que la innovación era un importante motor para la creación de empresa, mientras que más del 50% encontraba en la propia gestión del tiempo y en no tener ‘cadenas corporativas’, suficientes razones para aventurarse a emprender. Razones de peso que en la época pandémica pesaron más que el mismo dinero. Por otro lado, el comportamiento del emprendimiento femenino tiene particularidades exclusivas que distan considerablemente del masculino.

Más mujeres que hombres se dedican a negocios B2C (M:53,4% vs H40,7%), mientras que cuando de B2B se trata es, en efecto, al revés (M:26,2% vs. H:34,8%). Y aunque estos datos por si solos no son concluyente de ser causales de la brecha en la actividad emprendedora, si permiten explicar el por qué existen más negocios de mujeres que mueren en los primeros meses de creación versus aquellos creados por hombres. Los emprendimientos que se concentran en el consumidor final y que tienen por principio el vender un producto o servicio de manera masificada (B2C), requieren de mayor inversión en marketing ya que dependen de una base de clientes sólida, amplia y constante, situación que, por el contrario, no suele suceder en los negocios B2B.

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Ahora bien, cuando hablamos de sectores, el panorama parece que se recrudece aún más. Sólo en el sector digital, en España la presencia de mujeres parece bastante pobre. Sólo el 12% de los profesionales TIC son mujeres, que comparado con 19% en países de la OCDE y con el (aproximado) 30% europeo, hace ver al país como si estuviéramos en otra era. De hecho, las empresas de alta tecnología en España lideradas por mujeres son menos
de la mitad de aquellas gestionadas por hombres
y el porcentaje de mujeres ingenieras en el país apenas llega al 24% del total.         


Finalmente, cuando hablamos de financiación, crecimiento y sostenibilidad de las empresas, parece que los proyectos dirigidos por mujeres aún presentan un considerable retraso comparado con aquellas lideradas por hombres. Sólo el 6% tiene más de 5 empleados, mientras que menos del 50% tiene alguno. En los últimos 12 meses, 9,5% de las empresas lideradas por mujeres generaron 5 o más empleos, que comparado con el 14% de las empresas gestionadas por hombres marca una brecha importante.       


En conclusión, el emprendimiento femenino sigue siendo una industria en construcción y la brecha que aún divide ambos géneros parece verse acrecentada por el COVID. No obstante, la resiliencia, las motivaciones más allá de las económicas y las altas posibilidades que existen en muchos mercados que aún están por descubrirse, son, sin duda, las ventanas de esperanza para que esto cambie.


-Información extraída de «Informe Emprendedoras» de EAE Business School

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