Cómo funciona el capital riesgo: parte 1
Si algo tenemos claro, es que la innovación es el motor de la economía actual y como todo motor, necesita combustible que le ayude a funcionar, es ahí dónde entra en juego el Capital Riesgo.

Entendemos por Capital Riesgo aquella actividad financiera cuyo objeto principal es la toma de participaciones temporales, a medio o largo plazo, en el capital de empresas no cotizadas, para favorecer su nacimiento, crecimiento o expansión.

Expansión

El capital riesgo aporta a la empresa, además de recursos propios, apoyo y participación en la gestión empresarial. El objetivo final es obtener una rentabilidad para el inversor vía plusvalía, cuando se venda dicha participación empresarial. En España, el término capital riesgo engloba todas las fases de inversión, desde las iniciales (seed y arranque), el capital expansión, o las operaciones apalancadas (buy outs). Es decir, engloba lo que en otros países llaman venture capital (inversión en primeras fases) y private equity (inversión en fases consolidadas). En este artículo, vamos a centrarnos en explicar, cómo funciona el capital riesgo.

Calculamos que más del 80% del dinero invertido por los inversores de capital riesgo se destina a la creación de la infraestructura necesaria para el crecimiento de la empresa: inversiones en gastos (fabricación, marketing y ventas) y en el balance (aportación de activos fijos y capital circulante).

El dinero de riesgo no es dinero a largo plazo. La idea es invertir en el balance y la infraestructura de una empresa hasta que alcance un tamaño y una credibilidad suficientes para que pueda ser vendida a una corporación o para que los mercados institucionales de capital público puedan intervenir y proporcionar liquidez. En esencia, el capitalista de riesgo compra una participación en la idea de un empresario, la cultiva durante un breve periodo de tiempo y luego sale con la ayuda de un banquero de inversión.

El nicho del capital riesgo existe debido a la estructura y las normas de los mercados de capitales. Alguien con una idea o una nueva tecnología no suele tener otra institución a la que acudir. Las leyes de usura limitan el interés que los bancos pueden cobrar por los préstamos, y los riesgos inherentes a las empresas de nueva creación suelen justificar tipos más altos que los permitidos por la ley. Así, los banqueros sólo financiarán una nueva empresa en la medida en que existan activos duros contra los que garantizar la deuda. Y en la actual economía basada en la información, muchas empresas de nueva creación tienen pocos activos duros.

El capital riesgo llena el vacío existente entre las fuentes de fondos para la innovación (principalmente empresas, organismos gubernamentales y amigos y familiares del empresario) y las fuentes tradicionales de capital de menor coste disponibles para las empresas en funcionamiento. Para llenar ese vacío con éxito, el sector del capital riesgo debe ofrecer una rentabilidad suficiente del capital para atraer fondos de capital privado, una rentabilidad atractiva para sus propios participantes y un potencial alcista suficiente para los emprendedores para atraer ideas de alta calidad que generen una alta rentabilidad. En pocas palabras, el reto consiste en obtener un rendimiento superior y constante de las inversiones en empresas intrínsecamente arriesgadas.

Próximamente publicaremos la segunda parte de «¿Cómo funciona el capital riesgo?». ¡Sigue atento a nuestro blog!

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